CAMINO DE SIRGA

 

SIRGA: Navegación, especialmente fluvial, en que la embarcación es arrastrada desde tierra, por un camino mediante una sirga.

“Los sirgadores del Volga” (1873) Ilia Efimovich Repin, Museo Estatal Ruso (San Petersburgo).

Desde los tiempos más remotos las aguas de nuestros ríos fueron surcadas por las diversas culturas que han habitado estas tierras. Hay indicios que apuntan a que los romanos ya utilizaban este camino para remontar el curso del río Ebro cuando las embarcaciones no podían utilizar la corriente del agua o la ayuda del viento. Entonces, eran los hombres los encargados de hacer remontar la embarcación desde los caminos paralelos al río con la ayuda de una cuerda denominada “saula.

Llauts en la antigua Mequinenza.

Históricamente, Mequinenza se convirtió en un puerto fluvial importante gracias también a su posición estratégica que dominaba la confluencia del Segre y el Cinca (ríos que provienen del Pirineo) con el Ebro. Se tiene constancia del comercio de productos tales como el lino, el cuero, el cáñamo o la miel. Los movimientos comerciales fueron más intensos en el sentido del río, aunque durante los viajes de regreso a los puertos fluviales de procedencia, los navegantes también trasportaban otras mercancías diferentes a las exportadas como cerámica, esparto o corcho.

La explotación de los lignitos de Mequinenza impulsó el tráfico fluvial mediante los ríos. El Camino de Sirga fue especialmente importante por la gran importancia que tenía el comercio fluvial que transportaba el carbón hasta casi la desembocadura del Ebro o en ocasiones hasta las fábricas industriales de Barcelona.

Llaut a vela.

Los llauts, unas embarcaciones que llegaban a medir unos 30 metros de eslora y que podían llegar a transportar hasta 30 toneladas de carga, se convirtieron en un elemento muy característico de la población de Mequinenza. El “Muro” que cerraba la población y la protegía de las subidas del nivel del agua de los ríos era también el muelle donde descansaban estas embarcaciones. En una época de comunicaciones terrestres precarias, el río se convirtió en la principal vía de transporte de materiales y mercancías. Desde finales del siglo XIX y bien entrado el XX, estas embarcaciones se convirtieron en un auténtico medio de transporte fluvial. El papel del llaut y de los barqueros (los navegantes de la embarcación) en Mequinenza dejó una gran huella historia y cultural, y un gran vocabulario que se puede conocer en el apartado Patrimonio Lingüístico.

Llauts en paralelo con la tripulación y los “machos”.

 

 

En 1914 con la gran demanda de carbón causada por el estallido de la Gran Guerra en Europa supuso que algunas empresas como la Sociedad Electroquímica de Flix optara por cambiar los sirgadors por mulos, conocidos habitualmente como “machos”. Algunas compañías mineras, como la Carbonífera del Ebro, también llegaron a disponer de sus propias caballerizas, cuadros y ferrería por sus animales.

El papel central del llaut en el movimiento económico de aquellos días lo convirtió no sólo en protagonista del desarrollo de la zona, sino también un referente cultural, del que aún perduran algunos rasgos. Jesús Moncada lo inmortalizó con el título de su novela, traducida a más de veinte idiomas.

"Grans núvols tapaven aleshores els estels, la fosca embolcallava la nau. Només sentien el lliscar de l’aigua pels flancs del llaüt, el soroll dels unglots del matxo pel camí de sirga, la fregadissa de la saula a les branques d’alguna mata i, ara i adés, les ordres breus del peó que guiava la cavalleria." Jesús Moncada
Camí de Sirga

El Camino de Sirga continúa paralelo al curso del río Ebro y todavía se puede recorrer en Mequinenza. Además, durante el recorrido se pueden ver los restos de antiguas explotaciones mineras como la Mina Previsión, la Mina Flix, la Mina “El Pas” o la Mina “Les Boqueretes” ya medio camino hay un espacio para descansar denominado el Refugio del Pescador. Puede encontrar más información sobre las rutas senderistas de Mequinenza en este enlace.

Pueblo Viejo de Mequinenza y confluencia de los ríos Ebro, Segre y Cinca.

Los ríos y el Camino de Sirga tienen un papel protagonista en el desarrollo turístico de Mequinenza. Ahora, han abandonado su función de comercio y transporte y se han convertido en un espacio ideal para los deportes náuticos. Diferentes equipos y selecciones internacionales de remo y piragüismo realizan “stages” de preparación en Mequinenza y durante el año se realizan diferentes competiciones y campeonatos nacionales como el Descenso Internacional del Cinca.

 

Una red de caminos y carreteras aún bordean el Ebro y recorren los milenarios caminos por donde los sirgadores día tras día con esfuerzo y tenacidad remonta las embarcaciones por el Ebro. En los Museos de Mequinenza se puede viajar desde la Prehistoria hasta la desaparición de la antigua población debido a la construcción del pantano de Ribarroja, conocer un poco más la vertiente pictórica y literaria de Jesús Moncada y convertirse en auténticos mineros visitando una mina de carbón con más de 1000 metros de recorrido interior.